Si no fuera el amor de Jesús no estaría yo aquí,
andaría como barca perdida en la furia del mar.
Como hoja arrastrada por el viento, como oveja que no tiene pastor,
como un ave con el ala rota estaría yo.
Le doy gracias por aquella sangre vertida en la cruz,
ese sacrificio tan perfecto de mi Jesús.
Recibí de Dios nueva vida, fui guiado por su propia luz,
y agradeciendo a ese amor tan grande yo alabo a Jesús.
Coro
Y toda alabanza que a Él elevo es de gratitud,
no puedo quejarme si Él no se quejó cuando llevó la cruz.
Cuando desorientado estaba yo de Él
me tomó de la mano y me enseñó el camino.
Y es por eso que en cada alabanza que a Jesús elevo, hay muestra de cariño.
Le doy gracias por aquella sangre vertida en la cruz,
ese sacrificio tan perfecto de mi Jesús.
Recibí de Dios nueva vida, fui guiado por su propia luz,
y agradeciendo a ese amor tan grande yo alabo a Jesús.
