Muy pronto oiremos la final trompeta.
Luchemos firmes, no hay que vacilar.
// Pues esperemos más, y más alertas,
que Cristo viene a su iglesia a levantar. //
Viene a llevar a su pueblo escogido
para librarlo de la gran tribulación.
// Todos aquellos que le han obedecido,
que le han seguido de todo corazón. //
El muy bien sabe que aquí sufrimos,
su poder glorioso nos viene a consolar.
// Todas las pruebas y luchas que sufrimos
es la esperanza que ya van a terminar. //
Es la esperanza que Cristo ha prometido,
que allá en el cielo nos espera un hogar.
// No desmayemos que si él no ha descendido
es porque tiene otras ovejas que salvar. //
Levantó sus manos hacia el cielo,
un bello ángel parado en tierra y mar.
// Y juró por el Dios viviente
que el tiempo ya no será más. //

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