Voy a darles a mis hermanos un regalo
de lo que mi alma se alimenta en la escasez.
Voy a cantarles el himno de Moisés
en medio de todas las tribus de Israel.
Este es el gusto del guisado de Rebeca
es el sabor del maná que está escondido.
Todos comamos con amor y sencillez
ninguno diga ser dueño de la heredad.
Hemos pasado las aguas del mar rojo
hemos dejado a los egipcios sumergidos.
Hoy celebramos el Cordero pascual
en las cabañas en el día de su salida.
Hemos pasado las aguas del Meriba
hemos dejado el lugar de la rencilla.
Pasaremos la amargura y el dolor
sólo esperando el descanso en Canaán.
Con este himno te saludo amado hermano;
con alegría te doy la bienvenida
y te abrazo con ósculo de amor
solo esperando las acciones de gracias.
Cuando salieres de la casa de oración,
vaya el ángel y te guarde en el camino,
esta palabra sea lámpara a tus pies
para que habites en luz con los que viven.
Cuando llegues a tu hogar ora por todos
y acuérdate siempre de este siervo.
Aunque yo sé que en la oración vas a llorar
y vas a orar por todos los afligidos.
Ven a Jehová, y Jehová será contigo;
bajo sus alas todos vayan seguros.
Jehová te sirva en la noche como luz
y en el día como sombra en el camino.

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