Estando Yo Postrado

Estando yo postrado orándole al Señor
sentí en mi corazón la voz del Salvador.
Me dijo: Habla y no calles, decidles a tus hermanos
que no luchen en vano, que luchen con amor.

Si quieres ir al cielo, a donde está el Señor,
tienes que despojarte de toda iniquidad;
dejando la contienda, dejando la soberbia
para que more Cristo en vuestro corazón.

Tenemos la enseñanza del apóstol Pablo:
que tengamos un cuerpo de un mismo parecer,
que vivamos unidos en una misma mente,
que no hayan disensiones, que tengamos amor.

Si quieres ir al cielo a donde está el Señor
recibe la doctrina de Cristo el Salvador.
Llegad con reverencia al santo ministerio
porque ahí están los vasos que usa el Señor.

Pidamos pues hermanos todos en oración
por los santos ministros que van a administrar.
Para que Dios los use con su santo consejo
trayéndoles la vianda, la vianda espiritual.

Ninguno se revele en contra del consejo
porque el que se revela no tiene al Señor;
porque Dios está usando a sus santos ministros
trayendo el consejo dado por el Señor.

No tengo la esperanza en cosas de este mundo
porque lo que se mira todo perecerá.
Pongamos nuestra mira en las cosas de arriba
adonde está mi Cristo a la diestra de Dios.

Mi herencia yo la tengo allá en Jerusalén;
yo tengo mi tesoro allá con el Señor.
Hay quienes se hacen ricos y aun no tienen nada;
hay quienes se hacen pobres pero ricos en Dios.

Luchemos pues hermanos, no hay que desmayar;
sigamos adelante, pero sin vacilar.
El reino de los cielos es para los valientes
allí está el tesoro que Dios nos preparó.

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