Loor a ti, mi Dios, en esta noche,
por todas las bondades de este día,
oh, guárdame que tus potentes alas,
sean por siempre la defensa mía.
De cuantas faltas hoy he cometido,
contigo, con el prójimo y conmigo,
perdóname, mi Dios, por tu Hijo amado,
y haz que mi sueño pueda ser tranquilo.
Enséñame a vivir que no me espante,
la tumba más que el lecho del reposo,
enséñame a morir para que pueda,
el día del juicio despertar glorioso.
Y pueda reposar en ti mi vida,
mis párpados los cierre en dulce sueño,
un sueño en que mi Dios pueda prestarme,
para servirte al despertar, mi dueño.

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