Los Sarmientos

Son hermosos los sarmientos, deliciosas son las uvas
de la tierra prometida, la que fluye leche y miel,
la que fue despedregada por la mano de Jehová
y por suerte fue entregada a los hijos de Israel.

Muchos la vituperaron; otros la menospreciaron
porque diez los desmayaron para no poder entrar.
Pero muchos la gozaron porque dos los esforzaron:
fue Caleb, hijo de Jefone, y Josué, hijo de Nun.

El que en Cristo ha creído, un lugar mejor ya tiene,
las promesas del Dios vivo y un fiel Consolador.
Una herencia tan gloriosa, donde iremos a gozar
de este mundo despreciado a la patria celestial.

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