Los tres varones hebreos,
Sadrac, Mesac y Abed-nego,
varones del alto Dios,
fueron lanzados al fuego.
Coro
Sus cuerpos no se quemaron,
su ropa no se manchó,
¡Oh, qué grande es nuestro Dios!
De las llamas los libró.
Así el rey de Babilonia
fue confundido en el acto:
“¿Cómo es que arrojaron tres,
y ahora yo miro cuatro?”
Dijo el rey de Babilonia:
“Sadrac, Mesac y Abed-nego,
varones del alto Dios,
salid del horno de fuego.”
Por mí se ha dado el decreto:
naciones, pueblos y lenguas
que adoren al alto Dios
de Sadrac, Mesac y Abed-nego.

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