En una tarde muy bendecida,
el gran Pastor su grey pastoreaba.
Miraba a Pedro, miraba a Juan;
Jesús el Santo Dios de Israel.
Coro
Marta, Marta estás turbada,
y en la cocina estás ocupada,
pero si oyeres a tu Señor,
la mayor parte te quedará.
En el tiempo de Eliseo,
muchos leprosos ya existían,
pero a ninguno sanó el Señor,
si no a Naamán el gran general.
Hoy la iglesia está ungida
y revestida del gran poder.
Señor, aviva, aviva tu obra,
en este tiempo hazla conocer.

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