¡Oh Jerusalén, Jerusalén!
Todos tus sitios son hermosos.
Todos tus olivares están verdes
por la mano fuerte de Jehová.
Coro
Pero para ver más adelante,
para contemplar lo que yo quiero,
una luz que alumbra por las noches
y por las mañanas un lucero.
Oh, Belén, tú eres muy pequeña
de todos los pueblos de Judea.
En ti está toda la fortaleza;
he allí la estrella de David.
Este es el Mesías verdadero
que avanzó a la voz de los pastores.
¡Gloria sea a Dios en las alturas,
que nos manifestó su voluntad!
La palabra fiel de aquellos magos,
que trajeron dones a mi Señor,
le ofrecieron oro, incienso y mirra,
y así vinieron a adorar.
Aquel rey romano no se alegra,
porque en sus ojos hay tinieblas;
siente que le falta el valor,
porque allá en Belén hay un mejor.

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