Oh Misterio Encubierto

Oh, misterio encubierto en las sombras de la ley,
que el gran Dios en el desierto dio al pueblo de Israel.
Con relámpagos y truenos y entre nubes y el clarín,
dio la ley para su pueblo en el monte Sinaí.

Coro
¡Dios, fuego consumidor!
¡Dios, llama de santo amor!
¡Dios, llena de vivo ardor
a cada corazón!

Ya las sombras se acabaron, ya resplandeció la luz
al venir el fuego santo prometido por Jesús.
En el aposento alto, en el gran Pentecostés,
vino el Espíritu Santo con señales de poder.

Con divinos resplandores ya la santa luz brilló,
y del cielo los fulgores a los santos alumbró.
Fue el estruendo como viento el que al fuego precedió.
Ciento veinte al momento el Señor los bautizó.

Con su Espíritu divino, que a sus fieles prometió,
lenguas de divino fuego por señal Jesús les dio.
Y hablaron nuevas lenguas con señales de poder,
y alaban en espíritu al Dios vivo de Israel.

Ya la antigua ley escrita abolida se quedó,
por la nueva ley de vida que en el corazón grabó.
El Espíritu que es vida, que del cielo descendió,
a las almas que esperaban con su fuego bautizó.

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