Creo en ti, como creo en el sol, que me da su calor.
Creo en ti, oh bendito Jesús, pues me das tu amor.
Creo en ti, porque si no creyera, mi alma huérfana fuera
y en mi vida no habría, ni la luz, ni el amor.
Creo en ti, a pesar de las dudas,
a pesar de la ciencia, y a pesar de mí mismo.
Creo en ti, si mi fe languidece
cuando casi se extingue, oh Señor creo en ti.
Creo en ti aunque otros te nieguen,
y cual réprobos vivan, oh Jesús creo en ti.
Creo en ti, al mirar la belleza, de tu magna creación.
Creo en ti, cuando escucho el reír, de tu gente feliz.
Creo en ti, si percibo las quejas, de los míseros parias
que hasta ti se acercan, en sus ansias de amar.
Creo en ti, pues me diste tu mano cuando yo estaba solo
en mis densas tinieblas.
Creo en ti, porque tú eres el fuego,
que calientas mi alma, con tu amor sin igual.
Creo en ti, aunque otros se burlen y un iluso me juzgue
oh Jesús, creo en ti.

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