Hoy te siento Señor, muy dentro de mi vida;
y no puedo dejar de sentirte otra vez
mientras tenga yo vida,
porque grande es el poder que rebosa en mi corazón,
y con él me haces ver que no vuelva a caer,
¡Tú me cuidas Señor!
CORO
¡Grande precio pagaste en esa cruz, por mí un día!
con tu sangre lavaste, con tus llagas curaste mis heridas.
¡Cómo he de pensar, en quererte soltar; si tú me guías!
porque eres mi razón de vivir,
es por eso que te quiero decir: ¡Mora en mi vida!
Reconozco Señor, que tu amor garantiza
paz y seguridad que no podía hallar, pues, no te conocía.
Y a mi encuentro, llegaste tú,
me cubriste en tu manto de amor,
me compraste Señor.
Con la sangre que hoy lavas mi corazón.

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