Al meditar, Dios mío, en las cosas que me has dado,
mi corazón se inflama turbado de emoción,
pues no encuentro palabras con que expresar, mi Cristo,
el agradecimiento de mi alma para ti.
Cambiaste tú mi vida, le diste esperanza,
y desde ese momento mi alma recibió
un gozo tan sublime que al pasar de los años
ha sido cual la fuente de mi felicidad.
Coro
¡Agradecimiento hay en mi corazón!
Canto de alegría elevo con mi voz.
Muchas son las cosas que el Señor me ha dado,
y en agradecimiento le sirvo a mi Señor.
Las veces que las pruebas has puesto en mi camino,
en vez de ser derrota han sido bendición,
pues ni por un momento tú me has dejado solo,
y así tu santa mano ha sido mi sostén.
Permite que mi vida yo ponga por servirte
y dentro de mi mente presente siempre estén
los múltiples favores y tus misericordias
que yo, sin merecerlo, tuviste para mí.

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