Al contemplar la excelsa cruz,
de Cristo el Rey, por mí murió.
Mis goces, pompas y vanidad,
con gran desprecio miro yo.
Coro:
¡Solo en la muerte del Señor,
Jesús, mi Dios, me gloriaré!
//Las vanas cosas que hay aquí,
por él gozoso dejaré.//
Ceñido de corona cruel,
paciente sufre el Salvador.
De su cabeza hasta sus pies,
fluye raudal de tierno amor.
Es para mí su gran amor,
más que tesoro terrenal.
Mi vida entera al Salvador,
por eso quiero consagrar.

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