Ayúdame Señor a conocer tu luz
tu que mis ojos vean
por tus rectos caminos
confiado voy a ti tomando
nueva vida y tengo la esperanza
que un premio ganaré.
Tu eres pastor divino
de este redil bendito
y las mansas ovejas
que tu apasentaras
tranquilas van a ti
a fuentes de agua viva
tu eres el gran misterio
del árbol de la vida.
Tu cuerpo repartiste
tu sangre la vertiste
tu espíritu dejaste
como un consolador
y con tu gran poder
la muerte venciste
tu eres el Rey eterno
de la Jerusalén.

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