Cuando Cristo venga de nuevo a la tierra,
saltaremos nosotros allí como becerros.
Y todos seremos por Él presentados
ante la presencia de Dios.
Coro
Feliz ese día en que Cristo vendrá,
ya no habrá más muerte ni llanto aquí.
La segunda muerte no nos tocará,
porque hemos creído en Jesús.
Yo le pido a Cristo con el corazón
que nos guarde siempre de la tentación,
porque Él es el único que tiene poder
de hacernos vencer hasta el fin.
Almas angustiadas buscan al Señor
y Él les consuela con su grande amor.
Mi Cristo es tan bueno que a muchos sanó
y en su cuerpo mis pecados llevó.
El Dios poderoso con nosotros está
y no nos desampara de su grande poder,
pues ha prometido sacar de lo vil
un real sacerdocio eterno.
No hay otro que salve después de Jesús,
solo a Él es dada la gran potestad
de sanar enfermos y también perdonar
a los que creyeron de verdad.

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