Cuando oigas la voz de tu Maestro,
que te despertará desde el oriente,
// cuando oigas el sonido de la trompeta:
en transformación será tu cuerpo. //
No vayas a llorar cuando me lleven
de este ministerio al cementerio
// toma mi consejo como ejemplo,
estas son las armas que te dejo. //
Cuando mis hermanos te aconsejen
para que te afirmes en justicia,
// porque esta milicia no es terrena;
ella te conduce hacia el cielo. //
No vayas a decir que estás cansado
de estar caminando en el desierto.
// Sigamos al Señor aunque nos cueste;
llevemos su cruz hasta la muerte. //
Porque en este mundo no hay herencia.
No tenemos ciudad con fundamentos.
// Nada llevaremos de este mundo;
todo será nuevo allá en el cielo. //

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