Dichoso el hombre que tiene a quién pedirle,
dichoso el hombre que tiene en quién confiar.
Dichoso el hombre que espera con paciencia
el día de gloria que Cristo va a venir.
Amado hermano, no vayas a dudar
de las promesas que manifiestas son.
Dios es amor y es perdonador,
pero al dudoso no le perdonará.
Cuando la hora ya sea aproximada,
muchos querrán, pero no podrán.
Porque es mejor venir por la mañana,
pues por la tarde ya tiempo no habrá.
A los ministros que enseñan a este pueblo,
Cristo les dice que enseñen con amor,
//Porque ellos son los que están preparando
a un pueblo santo que Él se llevará.//

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