Si te atreves a decir que eres creyente,
siempre debes de cumplir con la respuesta.
No desoigas la doctrina que has oído,
porque la verdad ha sido manifiesta.
Si estrecha te parece la enseñanza,
ten paciencia y procura la templanza,
porque todo el que profesa ser creyente
siempre debe de luchar con esperanza.
La doctrina que has oído te amonesta
que dejes las costumbres del pasado,
y que vivas muy correcto y ordenado
como prueba de Dios te ha regenerado.
Si recibes la doctrina que has oído,
los consejos te harán sabio y entendido.
Ya verás que todo lo que hayas recibido,
como lluvia de los cielos te ha venido.
Si tú quieres habitar en trono santo,
donde habitan los santos del Señor,
siempre escucha los consejos de los sabios
y recibe con amor la exhortación.

Deja una respuesta