El Alabastro

Vaciado fue un perfume de gran precio
a los pies del humilde Nazareno.
Creyeron que fue un gran desperdicio;
a María criticaron por hacerlo.
Venderlo mejor hubiera sido
y ayudar a los pobres alguien dijo;
pero María sin saber lo preparaba,
la muerte de Jesús que el Padre quiso.

CORO
Para adorar a Dios no importa el precio.
A él no le importó pagar tan caro.
El frasco de alabastro que tú tienes,
derrámalo a sus pies para adorarlo.

La acción de esa mujer en aquel día
escrita quedaría para la historia.
Dondequiera que este Evangelio se predique
dijo Jesús: de ella, se haría memoria.
De veras que hermoso privilegio
de ungir al Maestro y adorarlo,
al vaciar un perfume de gran precio
en gratitud por haberla perdonado.

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