El amor de Cristo me constriñe,
y de mis lomos me ciñe;
mi corazón aquí herido,
por el amor de mi Señor.
Coro
Es mi Señor, Él me guardará,
y su bendición en ella viviré.
Cuando vinieron mis hermanos,
sus ojos vertieron lágrimas;
y en sus rostros reflejaban
la presencia del Señor.
Cuando nos postramos y oramos,
un grande llanto se oía;
mi corazón se estremecía,
por la presencia del Señor.
Así se reciben los fieles,
que son varones de Dios;
son mensajeros santos,
de la palabra de Dios.
Cuando se fueron mis hermanos,
mis ojos aquí lloraban;
pero en mi Dios esperaba,
que nos volveríamos a ver.
Vayan en paz, mis hermanos,
el ángel vaya y los guarde;
lleguen en paz a sus hogares,
llenos de la bendición.

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