El Rapto de La Iglesia

Leemos en la Biblia, de un rapto,
de la tierra a las nubes ascender,
leemos de las bodas en lo alto
en la nueva Jerusalén.

Con millones y millones de cristianos
cantaremos en un coro celestial,
Oh, ahí conoceré a los hermanos
en aquel celeste hogar.

Coro
Habrá en el aire un encuentro con Jesús,
en el dulce hogar más allá,
quisiera verte en la mansión de luz,
en gloriosa eternidad.

Un canto se oirá, nunca oído del mortal,
más glorioso al declarar,
y el Hijo de Dios nuestro guía será,
en el encuentro celestial.

Con los ángeles en gloria cantaremos,
unidos en concierto celestial,
sentados en las bodas del Cordero,
vestidos de santidad.

El sol no alumbrará y esto es cierto,
Jesús con su esplendor alumbrará.
Yo quisiera en un rapto ir al cielo,
y gozar la eternidad.

Allí veré a Job y a los profetas,
a Isaac, David y Lázaro, también,
a todos los patriarcas con certeza,
en la nueva Jerusalén.

Allí veré a Enoc, Moisés y Elías,
sentados en la cena del Señor,
no puedo describir la gran belleza,
de esa celestial mansión.

La invitación a ti es extendida,
si quieres nada tendrás que pagar,
yo sé que allí tendrás la bienvenida,
en la celestial mansión.

Dolor y amargura ya no existen,
ni llanto, ni clamor, ni aflicción,
leyendo su palabra él nos dice,
que es eterna salvación.

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