Cuando cesen los conflictos de la vida terrenal,
y dejemos este mundo de aflicción,
entraremos por las puertas de la patria celestial
en la nueva Jerusalén.
Coro
Cantaremos con los santos la canción de redención
// En Jerusalén. //
Con acentos de alegría, alabando al Salvador,
¡en la nueva Jerusalén!
Consagremos nuestras vidas al servicio del Señor.
Siempre hablemos de su grande salvación.
Si en su viña trabajamos nos espera galardón
en la nueva Jerusalén.
En aquel país hermoso do jamás se dice: “Adiós,”
gozaremos el descanso sin afán.
Cara a cara allí veremos a Jesús quien nos salvó
en la nueva Jerusalén.

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