En un aposento alto,
con unánime fervor,
ciento veinte esperaban
la promesa del Señor.
Coro
Dios manda tu gran poder,
Dios manda tu gran poder,
Dios manda tu gran poder,
a cada corazón.
Con estruendo de los cielos,
descendió la gran virtud,
todos fueron bautizados
con el Santo Espíritu.
Este gran poder antiguo
es del fiel celeste don,
prometido a los creyentes
de humilde corazón.
Dios está restituyendo
este gran Pentecostés,
y el Espíritu sus dones
nos reparte otra vez.

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