Nosotros creímos en Cristo, el Cordero,
nosotros creímos en el Salvador.
Por gracia de Dios nos encontramos salvos
aceptando a Cristo con el corazón.
Oigamos, hermanos, y estemos a cuentas,
oigamos atentos la palabra de Dios,
oigamos qué dice la Santa Escritura:
“Vosotros sois salvos por fe en el Señor.”
El Señor ordena que nos exhortemos,
que tengamos orden para conversar.
El Hijo de Dios ya no anda peleando,
que pida a Cristo la humillación.
Pongamos la mira en las cosas de arriba,
a donde está Cristo a la diestra de Dios.
No estemos mirando las cosas de abajo,
sabemos que todas van a perecer.
Si alguno de nosotros se anda fingiendo,
diciendo que es algo en presencia de Dios,
que deje por siempre las perversidades
y limpie su alma de toda maldad.

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