Guárdanos, Señor, en nuestras aflicciones,
guárdanos, oh Dios, en las tribulaciones.
Guárdanos, Señor, en todas las flaquezas,
que eres fortaleza y amparo en verdad.
Coro
En tus manos he puesto mi fortaleza,
oh Jesús, tesoro de justicia,
no dejarás que mi alma se perturbe
y guardarás tu siervo del pecado.
Qué hermoso es saber que Tú eres nuestro auxilio,
y con gran poder nos extiendes tu mano.
Eres nuestro Rey eterno y soberano,
eres el arcano, el Dios de la bondad.
Dulce es saborear el consejo de tu palabra,
es como la miel que destilan los panales.
Suaves y hermosas son de ti las melodías,
es lo que mi alma ansía para poder vivir.
Oíd, hermanos míos, la doctrina de Jesucristo,
que para nuestro bien la estamos escuchando.
Ella es medicina y bálsamo que cura,
todas las heridas que el mundo nos dejó.
Todos somos limpios por la palabra predicada.
Que no falte la fe en nuestros corazones;
sigamos la paz y también la santidad,
porque sin la cual nadie verá al Señor.
Guárdanos, Señor, te pido por tu sangre,
que Tú derramaste siendo crucificado.
Guárdanos del mal y de toda tentación,
te lo ruego, Padre, en grande devoción.

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