Hay una roca donde yo me escondo y es Jesús.
¡Ah, qué Salvador, quien murió en la cruz!
Por mi pecado descendió del cielo y se entregó
para darme luz.
Coro
Siempre esperaré en Jesús, mi buen Señor y Dios,
quien por su infinito amor me libertó del mal.
Una vida de felicidad sé que tendré,
si es que puedo siempre fiel perseverar hasta el final.
Una corona eterna Él sé que me dará.
En esa roca siempre encuentro alivio a mi dolor,
gran consolación cuando en oración,
gritando mi alma clama, y compasivo oye mi voz,
porque Él es mi Dios.

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