Hay Una Senda

Hay una senda que el mundo no conoce,
hay una senda que yo pude encontrar.
En Cristo tengo la salvación de mi alma,
Cristo es la senda que me pudo salvar.

Las amistades y todos mis parientes
fueron las gentes que yo relacioné.
Me despreciaron por causa de su nombre
cuando supieron que a Cristo me acerqué.

Aquel camino de tanto sufrimiento,
aquel camino que el mundo me trazó,
fue transformado en aquel feliz momento
cuando mi Cristo al cielo me llamó.

Andaba yo por sendas extraviadas
que con el tiempo me causaron dolor.
Arrepentido de haber andado tanto,
en llanto vine a mi Señor Jesús.

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