La senda del justo es cual la luz de la aurora,
que va en aumento hasta que apunta el cenit,
hasta que el día esclarezca e ilumine nuestro ser,
y el lucero de la mañana nazca en nuestro corazón.
Coro
¡Bendita senda! senda que el Señor trazó,
llena de gozo, paz y felicidad.
Esta bendita senda, jamás la vio ave,
ni ojo de buitre jamás la miró.
De raíz trastornó los montes
y los ríos en su nacer.
Sus ojos vieron lo preciado
y lo escondido sacó a la luz.
Jesús, el Cordero, descubrió esta senda
cuando en el Calvario su espíritu dio.
El velo del templo rasgóse en Jerusalén.
Entramos todos los gentiles,
cual sacerdote a ministrar.

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