La Victoria De Cristo

El año del treinta y tres,
el quince del mes primero,
como a las tres de la tarde,
colgado de un madero,
Cristo a gran voz exclamaba:
“Mi vida, Padre, te entrego.”

Contento gritaba el diablo:
“Matamos al heredero,
quedémonos con la herencia,
sin dueño quedó el viñedo.
La tierra es nuestro lagar,
uva embriagante es su pueblo.”

Coro
Tres días llevaban de fiesta
en los profundos infiernos,
sucedió lo inesperado:
llegó Jesús al averno.
“Date por preso, Satán,
las llaves yo ya las tengo.”

Así como se los cuento,
en realidad sucedió:
tres días con sus tres noches
una tumba lo enterró,
cual la semilla germina,
con poder resucitó.

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