Esclavo era yo sin esperanza.
Esclavo, y condenado a morir.
Pero Cristo pagó esa deuda que yo
tenía y no podía cumplir.
Coro
Ahora canto porque libre soy y yo sé
que Jesús quien me dio la libertad,
no me deja caer de los brazos de Él;
pues me guarda y me ama en verdad.
Era triste esa vida de pecado:
desprecios y engaños por doquier,
sufrimientos a mil, sin por qué un vivir,
pero Cristo de ese mal sacó mi ser.
Aunque para ti, amigo mío,
parezca no haber un vislumbrar.
Cristo vino y murió, por nosotros se dio.
Acepta, como yo, este cantar.

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