Los sacerdotes de Dios, de la tribu de Leví
tenían la facultad de administrar en el altar.
Para ellos no hubo heredad en la tierra prometida,
pero ellos eran dichosos porque Jehová era su heredad.
CORO
Pero el que lleva el primado es Cristo Jesús
porque él entró al santuario una sola vez.
Él es eterno, hecho perfecto para siempre amén.
A estos los reconocían y también los reverenciaban
también eran tomados como padres de Israel.
En estos confiaba la grey, porque en ellos habló Jehová
en esto queda encerrada, toda la ley sacerdotal.
El sacerdote vestía el cinto y el efod
y sobre esto llevaba el Urim y el Tumim.
Sobre su cabeza llevaba la mitra y la plancha de oro
que es la diadema santa y también Santidad a Jehová.
El estatuto perpetuo que Jehová nos ordenó
esto guardamos nosotros, en las tablas del corazón
esto se da en memoria a los hijos de Israel
para que ninguno muera, como murieron los hijos de Aarón.
Si alguno es sacerdote y encendiere el incensario
no ponga en el fuego extraño, para que no lo destruya Jehová.
En esto había distinción en lo uno y lo otro,
en lo santo y lo profano habrá una separación.
Este presente que traigo se lo entrego al sacerdote,
son tres medidas de harina y dos palominos también.
Yo soy uno de los pobres de los hijos de Israel,
que habito en campaña al calor de toda la grey.
En el vestido sagrado que vestía el sacerdote
moraba la santidad y el símbolo de la verdad.
Por eso el Señor Jesús, en el borde de su vestido
una mujer le tocó y de su enfermedad se sanó.
Si alguno fuere leproso o si fuere legañoso
presentadlo al sacerdote y juzgado será por Jehová.
Y si la lepra siguiera al cumplirse los siete días
ven y sacadlo de la ciudad porque inmundo le es a Jehová.

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