En pecado yo vivía,
en tinieblas y en error
mas la mano de Jesucristo
me tocó y salvo yo soy.
CORO
Me ha tocado, sí, me ha tocado
y ahora sé que el Salvador
sana, salva, viene por mí;
me ha tocado Cristo el Señor.
Desde que me encontró el maestro,
desde que lavó mi ser,
nunca dejaré de alabarle
hasta que regrese otra vez.

Deja una respuesta