No hay otra cosa más feliz
que caminar con mi Jesús,
oír su voz, seguirle a él
y obedecer hasta el morir.
Los redimidos hoy le alabamos
y le adoramos a nuestro Dios,
que nos da paz y caridad,
también la fe, para vivir.
Sin estas cosas ninguno puede
estar seguro en la verdad
si no las tiene que las demande
seguramente a nuestro Dios.
Amigo mío ven a Jesús,
entrégale hoy tu corazón.
Si con tus ojos observarás
por los caminos de nuestro Dios.
Y comerás y beberás
de este panal de rica miel,
y tu esperanza será segura
cuando tú comas de esta miel.

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