No hay otro salvador aquí en el mundo para mí.
No hay otro intercesor por mí después de mi Jesús.
Pues él murió en la cruz, lo sé, por redimirme a mí
y a todo pecador que a su palabra sea fiel.
Coro
En la cruz él murió y su sangre vertió,
cruel tormento sufrió en su agonía fatal.
Del costado manó una fuente de amor,
por salvar al más vil pecador.
Él es un Padre tierno y fiel, no hay otro como él, lo sé.
Su vida dio en la cruz por mí, indigno pecador.
Él ama tiernamente y fiel consuela con amor,
y todo el que le busca gozará de su favor.
A veces abatido ya me siento desmayar,
imploro su socorro fiel, y me hace vencedor.
Por eso con el alma yo le canto sin cesar,
confiando en su poder feliz podré permanecer

Deja una respuesta