Perdido y Sin Esperanza

Perdido fui y sin esperanza,
viviendo en plena maldición,
cuando reconocí que Cristo
su vida dio por mí en la cruz.

Coro
Poder y su perdón me dio.
No vio mi falta y error.
Su cruz me señaló el Maestro
cuando mi vida le entregué.

Permíteme tu cruz, Maestro.
De ti yo quiero ir en pos.
La cruz me permitió el Maestro
cuando mi vida entregué.

Pensé que por mi sacrificio
podría darme salvación.
Mas hoy reconozco que Cristo
su sangre derramó por mí.

Pensé llevar yo en mis hombros
la cruz que mi Jesús cargó;
la cruz que a mí me señaló,
era negarme y serle fiel.

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