Pies divinos, pies divinos, pies divinos,
pies divinos, pies divinos de Jesús.
“Que en la cumbre del calvario
los clavaron en la cruz.”
Verles fríos y desnudos por los campos,
caminando, caminando sin cesar,
“por los campos y ciudades,
por la orilla de la mar.”
Van llevando por Judea la semilla
del bendito Evangelio de amor,
“y quitando del enfermo las tristezas
y el dolor.”
Pies divinos, pies divinos, pies sangrantes,
horadados por mi culpa sin igual.
“Me libraron del pecado
y del juicio eternal.”
¡Oh cuán dulces y cuán santos, cuán benditos
de Jesús el nazareno son los pies!
“Oh, yo quiero que a la tierra
vengan pronto otra vez.”

Deja una respuesta