Vagué en el mundo sin paz,
sin esperanza y sin Dios,
hasta que una noche
a Cristo me rendí.
Coro
Él ha borrado ya mi maldad,
de mis pecados cuenta no hará;
santo como Él,
mi alma redimió.
En Cristo hallé santa paz,
mi vida toda Él cambió;
Él es mi roca eternal,
mi amado Salvador.
¡Oh, ven a Él, pecador!
Acepta la invitación;
Él quiere perdonarte,
¡dale hoy tu corazón!

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