De la roca dependo, que es Cristo el Salvador.
Temor de nada tengo con mi santo Señor.
Y aquel que aquí mi vida pretenda derrotar,
tendrá que mover primero la mano de mi Dios.
Amigo no hay ninguno que ame de verdad.
Ni hay persona alguna que no tenga vanidad.
Un solo amigo tengo, su nombre es Jesús.
Segura vida tiene para el que anda en luz.
No hay nada más hermoso que andar en el Señor.
Sentirle es más glorioso, gozar su santo amor.
Promete protegernos, librarnos de Satán.
Si solo fe tenemos, la gloria nos dará.
Por eso, alma mía, bendice a Jehová.
No olvides noche y día la ayuda que Él te da.
Él llena de alegría todo mi corazón.
Da victoria en la agonía mi bendito Salvador

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