En la cúspide del Moriah

En la cúspide del Moria se ve
la forma de una cruz resplandecer.
En verdad era una cruz que despertó
un bello y eterno amanecer.

Se alcanza a distinguir una víctima
que pende de los brazos de una cruz.
Y su sangre desciende hasta la tierra,
es la sangre del bendito Hijo de Dios.

A la sombra de una cruz reposan todos
los humildes de sincero corazón,
que han lavado sus almas en la sangre
del Cordero, inmaculado Hijo de Dios.

Por los méritos de su preciosa sangre
el alma del hombre arrepentido
halla paz y salvación eternamente
al amparo del bendito Hijo de Dios.

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