Isaías allí contempló
el trono blanco del Santo de Israel.
Y sus faldas henchían el templo
lleno de gloria y de bendición.
CORO
Querubines alaban a Jehová.
Querubines le cantan al Señor.
Serafines dicen: ¡Santo! ¡Santo!
¡Rey eterno tú eres Jehová!
Los quiciales también se estremecieron
de la gran voz del Santo de Israel.
Y la casa se llenó de humo,
que es el incienso de la eternidad.
Con tenazas el ángel tomó
un carbón encendido del altar,
y lo trajo a este ministerio,
que es el arca del Dios de Israel.
El almendro ya floreció,
y el vástago ya reverdeció.
Y el austro trae los aromas,
que es el perfume de la eternidad.
Esta iglesia lleva la palma,
y la virtud del Dios de David.
Tiene sus tiendas allá en las montañas,
y en la fuente el vaso de marfil.
Con este himno alabo a Dios.
Y que él bendiga la iglesia gentil.
Y cuando el Padre me llame al paraíso
mi alma se iluminará.

Deja una respuesta