Que mi vida entera esté
consagrada a ti, Señor;
que a mis manos puedan guiar
el impulso de tu amor.
Coro:
Lávame en tu sangre, Salvador,
límpiame de toda mi maldad.
Traigo a ti mi vida para ser, Señor,
tuya por la eternidad.
Que mis pies tan sólo en pos
de lo santo puedan ir,
y que a ti, Señor, mi voz
se complazca en bendecir.
Que mi tiempo todo esté
consagrado a tu labor,
que mis labios al hablar
hablen sólo de tu amor.
Toma, oh Dios, mi voluntad,
y hazla tuya, nada más.
Toma, sí, mi corazón,
por tu trono lo tendrás.
Toma tú mi amor, que hoy
a tus pies vengo a poner.
Toma todo lo que soy,
todo tuyo quiero ser.

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