Resplandeciente Sión, la nueva,
ciudad celeste sin igual:
// Doce sus puertas y de perlas,
fúlgido templo celestial. //
El que por mi maldad murió
ciudadanía en ti me dio.
// Sión, la gloriosa, la perfecta
digna mansión de nuestro Dios. //
Célica luz que alumbra siempre,
ángeles pueden contemplar.
// Lámpara tuya es el Cordero,
no necesita luz del sol. //
A quien adoro allí veré,
su perfección contemplaré.
// Sión, la gloriosa, la perfecta
celeste hogar, bendito Edén. //
Al que nos dio la vida eterna
formadle valle en derredor.
// Cánticos gratos en armonía
muestran que el Señor es amor. //
Palma, corona y vestidura
al que venciere allí dará.
// Transformarále en su hermosura;
Cristo es su Rey y capitán. //
Tengo esperanzas de vencer
no la quisiera yo perder.
// Sión, tus radiantes muros buscan,
unos que allí tus brillos ven. //

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