Punzantes los abrojos del camino
nos vienen fe y gozo a confirmar,
y enseñan de este modo al peregrino:
que el mundo no podrá ser nuestro hogar.
Coro
Si en sendas escarpadas tú estás,
no temas que el Señor te ayudará.
Te da espinas,
el Señor en rosas todas cambiará.
Si a nuestra paz azotan tempestades,
tras tempestades calma llegará.
¿Qué importa que haya siempre adversidades?
¡La mano del Señor nos sostendrá!

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