Tuya Es Mi Vida

Yo quisiera, en mi hora postrera,
al llegar a mi celeste hogar,
que entre mi alma muy limpia y pura,
entregársela a Cristo, el Señor.

Coro
Tuya, tuya es mi vida,
tuya es mi alma y todo mi ser.
Como el barro, Maestro, en tus manos,
haz de mi vida a tu parecer.

Al llegar a las bellas moradas,
¡oh, qué dicha será para mí!
Encontrar muchas almas salvadas
que me diste, Señor, para ti.

¡Oh, Señor, ya no cuentes las horas!
Solo espérate un momento más.
Dame amor por las almas perdidas,
para hablarles de tu santo amor.

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